Odia las perífrasis de obligación

LSB

A menudo, cada vez más a menudo, me da por
ensayar listas de personas con las que he tenido que
ver alguna vez.
Con unas cuantas ojalá no hubiese tenido que
ver en la vida.
Con otras ojalá hubiese tenido que ver mucho
más.
Incluso en esas listas hay zonas de frontera con
nombre que, según el día, están en un lado o en el
opuesto.
Como cromos pegados en la casilla equivocada.

[fragmento de Hablar Solo (Calambur, 2018) último libro -del género raro que te cagas- del poeta y editor José María Cumbreño (1972 – act) La foto es preciosa, mágica y no ha sido puesta al azar)]

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Implosiones del sistema

Paul_Cézanne,_Les_joueurs_de_carte_(1892-95)

“- Yo ¿un espía? Lo que hacía era estudiar, leer la prensa y escribir. Todos los días me sentaba en aquella cafetería esperando que algo aconteciera. Después me saqué el título de Derecho pero nunca ejercí. Tenía dinero, lo aproveché. Y tras las revolución comencé todas las luchas posibles. Aunque nada de lo que entonces se vivió tiene parecido a esto. Debí haber robado algunas armas. Por lo que pudiera venir.

– Lo que va a venir ahora, lo de antes ya fue, no pienses en eso.

– ¿Sabes cómo se hace una bomba?

– Más que recetas pasadas de moda, lo que tienes es que repensar. Cómo acabar con esto. Cómo echarlo abajo.

– ¿Hablas de Europa? Porque ya se ha ido abajo, o se está yendo abajo. Y no fue necesaria ninguna bomba. El dinero les estalló en las manos. Esa es la bomba. En lugar de astillas, lo que salta por el aire son billetes, cada vez más alto y cada vez menos. Cuando observo el cielo es lo que veo: nubes de dinero que el viento arrastra de un lado para otro, luego se esfuman y otras vuelven como si un incendio consumiera cajas de dinero.”

Implosión
Nuno Júdice

Dos prosas rurales de Eugénio de Andrade

eugenio-de-andrade-ultimo-poema

Las cabras
Por todas partes donde la tierra sea pobre y alta, ahí están ellas, las cabras -negras-, muy femeninas en sus altos menudos, de piedra en piedra. Amo a estas desvergonzadas desde pequeño. Yuve una que me dio mi abuelo, y él mismo me enseñó a servirme, cuando tuvieses hambre, de aquells odres llenos, tibios, donde las manos se detenían lentas antes de acercar la boca para que la leche no se perdiese por la cara, por el cuello, por el pecho incluso, lo que sucedía en ocasiones, quién sabe si adrede, el pensamiento en la vulvita olorosa. Se llamaba Maltesa, fue mi caballo y no sé si mi primera mujer.

Vastos campos
Voy a hacerte una confidencia, quizá ya haya empezado a envejecer y el deseo, ese perro, me ladra ahora menos a la puerta. Nunca he necesitado visitar curanderos del alma para saber lo vastos que son los campos del delirio. Ahora voy a sentarme en el jardín, estoy cansado, septiembre ha sido un mes de venenosas claridades, pero esta noche, para mi alegría la tierra va a arder conmigo. Hasta el final.

[ambas prosas son obra de Eugénio de Andrade (ps. de José Fontinhas, 1923 – 2005) traducidas y seleccionadas por Ángel Campos Pámpano para la antología Todo el oro del día (Pre-Textos, 2002)]

Mucho más que ‘dibujos’ del Gringo Lucho

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Uno no conoce del todo al Gringo Lucho (o al abuelo Canillas Blancas: Luis Felipe Comendador) si no se adentra descaradamente en algunos de sus universos paralelos: la pintura y el humanismo pequeñito. Hoy dejo una breve muestra de sus dibujos -siempre que hemos coincidido me he llevado de vuelta uno para casa- quizá no tan conocidos como sus poemas. A primera vista quizá observéis un teórico desorden, una sensación de no entender nada de lo que hay. Me arriesgo a decir que cada vez que los observo encuentro en ellos un estado de ánimo y una crítica ácida, cargada de una montaña de puñetas que hundirían a cualquier resiliente, pero nunca al abuelo Canillas Blancas. Sigue leyendo

Heterónimos de Pessoa: Accursio Urbano (#32)

ilustración-de-Fernando-Pessoa

Descifrador de adivinanzas, colaborador de O Palrador. Probablemente de nacionalidad brasileña, al igual que otro colaborador, Eduardo Lança. Envía soluciones correctas (a adivinanzas/acertijos) para el número 7 de la revista. En el mismo número ofrece un enigma a cuatro personajes: Morris & Theodor, Pad Zé y Scicio. También en la misma entrega el Dr. Pancracio le dedicó un acertijo.

Nota 1: la palabra charada, en portugués, significa: acertijo, adivinanza, galimatías… también farsa, engaño, rompecabezas.

Nota 2: todos los nombres de personajes de la entrada son heterónimos de Pessoa. La revista/folletín O Palrador fue creada y desarollada casi en exclusiva por el propio Pessoa y una serie de heterónimos.

[Traducido de Eu sou uma antologia. 136 autores ficticios de Fernando Pessoa. Edição de Jerónimo Pizarro e Patricio Ferrari (Ed. Tinta da China, 2016) Página 82.]

Hablemos de Francia 98

footixEra una broma de mal gusto que Stéphane Guivarc’h fuera el delantero titular de la selección que triunfó en Francia ’98. Un delantero torpón, inofensivo, un mueble -en lugar de nueve- en toda regla haciendo sombra a Trezeguet y a Henry. Seamos francos, Aimé Jacquet no era un genio del jogo bonito; más bien curtía el XI del Gallo con un equipo lleno de tordos y tarugos que repartían cera a mansalva: los Leboeuf, Blanc, Desailly o Thuram no eran precisamente hermanitas de la caridad. Únicamente les quedaba encomendarse al orden de Vieira, a los chispazos de un Djorkaeff que de tener diez centímetros más alto se lo hubieran rifado los mejores equipos europeos, y las genialidades de un todavía peludo Zidane. Entre moles de piedra y fuegos artificiales Stéphane Guivarc’h no pintaba nada, aparentemente.

El calor cayó aquel año a plomo. Jornada intensiva de 9.30 a 13.30. La temporada de balonmano había acabado por lo que una buena alternativa era ir a la televisión del estudio, ya en casa, para ver alguno de los partidos que se emitían a primera hora de la tarde por La 2 a la hora de la siesta mientras me refrescaba con un interminable vaso de Dan’up! Los resultados de la Floja no se me olvidan: derrota inicial -cantada de Zubizarreta incluida- contra Nigeria un sábado al mediodía, empate contra Paraguay un viernes por la noche mientras íbamos hacia Plasencia a pasar el fin de semana y victoria contra Bulgaria tras haberd85e03a04cf4bd00fe962622af285a90 estado en la feria de San Juan… ¿o me confundo con la Eurocopa del 2000? la verdad es que en aquella época en la que Raúl todavía era el 10 de España y se jugaba con un equipo más bien amarrategui – el famoso 5-4-1 de Clemente ¿a quién le decías de ahí que sacara la pelota jugada desde atrás?- la afición nacional era poner a caer de madre a Clemente y a criticar a los seleccionados: qué coño pintaba Celades en la selección si era andorrano; que si Zubi estaba viejo; por qué Morientes no jugaba más o si Alkorta no tenía un sustituto de garantías…

Siempre existirán las sorpresas, los fiascos de Alemania, Argentina o Italia, pero también aspectos que por mucho que queramos no han cambiado: Irán y Estados Unidos compartían grupo, tras una temporada de escalada de tensión entre ambos países. Veinte años después estamos políticamente igual, el joío día de la marmota.

Cuando mis niños me preguntan si tengo ganas de que empiece el Mundial, hago mío por unos instantes el papel de adulto responsable y les aseguro que no, que el fútbol dejó de ser importante para mí hace muchos años si alguna vez lo fue. Pero por otro lado cada cuatro años recuerdo un viaje de vuelta a Badajoz desde Lisboa, primera vez que fui, escuchando la final Francia – Brasil; o me recuerdo espatarrado en el parquet del estudio observando cualquier medianía que ponían después de comer y siento cierta nostalgia. Por ello a los mayores los tengo sobre aviso: si ven que cierro la puerta del despacho y bajo la persiana exterior tienen la orden de no molestar: estaré siguiendo en silencio, por radio, cualquier partido apto para Maldinis acompañado de un helado o un batido de yogur de fresa interminable. Como en mil novecientos noventa y ocho.

Un buen cadáver da mucho de sí

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“Soy de los que piensan que la literatura, como el verano, ha muerto. Pero no cabe preocuparse: nos queda su cadáver y con el cadáver hay negocio suficiente. Un buen cadáver da mucho de sí y puede generar actividades muy lucrativas y prestigiosas: el proceso de momificación, por ejemplo, que requiere tiempo y da trabajo a muchos especialistas: catedráticos, profesores adjuntos, doctorandos, tesinados, licenciados, estudiantes de humanidades, directores de cursos de verano, talleres de escritura. O la redacción de necrológicas a cargo de escribidores de contracubiertas, escribientes de boletines de novedades periodistas culturales, directores de revistas culturales, reseñistas, becarios que recopilan el trabajo de los anteriores. Por no hablar del tráfico de reliquias, de la venta de coronas y flores naturales, de la organización del entierro o de la cremación. Hay tajo a destajo para los sepultureros, marmolistas, esculpidores de lápida. Hay funerales, aniversarios, cuarentenas, centenarios, cumpleaños editoriales. Solo la redacción del epitafio definitivo tiene entretenidos a más de un millón de expertos en teoría literaria, a sueldo de las más solidas instituciones públicas o privadas.

Hay cadáver para rato. No empecemos a pelearnos por la herencia: las postrimerías nos mantendrán ocupados durante mucho tiempo.”

El sentido del rencor
Constantino Bértolo